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   Nueva York Católica en línea - marzo 1, 2007




La Cruz: Camino Hacia la Pascua

Por Padre Lorenzo Ato

"El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres."

(Mt. 17, 22)

Fue un día de aquellos en los cuales Jesús, predicando el amor del Padre, les anunció por segunda vez a sus discípulos, lo que en su momento sucedería: Su Pasión. Y debido a este anuncio, los discípulos se entristecían.

Jesús que ya había entendido bien su misión, no permitía que nadie se interponga a la voluntad del Padre. San Pedro en más de una oportunidad trató de persuadir a Jesús que abandone aquel modelo de entrega a través de la cruz.

Jesús había esperado este momento para anunciar a los apóstoles que el tiempo de la redención y salvación estaba muy cerca; que el amor de Dios ya era visible en su persona, los nuevos tiempos estaban revelando el amor del Padre en la persona de Jesús, las puertas del cielo estaban abiertas, que el ser humano era invitado a compartir la eternidad con la divinidad.

Jesús, en su revelación pública, muy de manera personal, como queriendo asegurarse de que sí habían entendido, les anunció a los discípulos su misión. Su misión de redención y salvación a todos los seres humanos, su misión para que los que creyeran en su mensaje nos pudiéramos reconciliar con el amor del Padre. Su misión ha sido para mostrarnos de cuanto nos ama el Padre y sobre todo para que él sea nuestro modelo de santidad (Catecismo de la Iglesia Católica No. 457-460.)

Llegado el tiempo de Cuaresma, se nos invita a abrirnos a la gracia de Dios, que nos ofrece en este tiempo de conversión y así, abiertos a su gracia, seamos capaces de descubrir y recibir, en este camino de cuaresma, las abundantes bendiciones que brotan del madero de la cruz, donde Jesús se entrega voluntariamente, generosamente, gratuitamente para ser crucificado por la redención de nuestros pecados y la redención del genero humano.

La cruz, es la prueba del amor de Dios. La cruz, signo de gracia y amor. La cruz, constante prueba diaria de la presencia de Dios para todo hombre enamorado de la belleza de la vida nueva que se nos ofrece aquí y ahora. La cruz, divino tesoro de Dios y del hombre que juntos compartimos, de quien la descubre, puede mirar mas allá del horizonte humano. Quien la encuentra, le da sentido a nuestra peregrinación de viajeros temporeros de este mundo. La cruz es vida, y eternidad. Aparte de la cruz, no conozco otra escalera que me lleve al cielo (Santa Rosa de Lima).

En este camino, la cruz iluminará este caminar y para esto tenemos los medios ordinarios para alcanzar la Pascua, la oración, el ayuno y la limosna. Nuestro encuentro con Dios y nuestros hermanos han de estar llenos de un ambiente de oración. La cuaresma ha de estar sostenida por la oración para alcanzar el encuentro con Dios. La oración, medio seguro del encuentro íntimo con el Señor. Su gracia impregnará nuestro corazón durante toda una eternidad.

En la Cuaresma, la Iglesia recomienda la práctica del Ayuno y la Abstinencia. En el Ayuno, tomamos una sola comida durante el día (Constitución Apostólica Poenitemi: Sobre doctrina y normas de la Penitencia, III, 1,2). La Abstinencia es la de privarse de comer carnes. Estos días de Ayuno y Abstinencia son: el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo. Sin embargo, esta observancia se puede realizar todos los viernes del año.

La Cuaresma, nos ayuda a caminar para ser mejores en nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos y hermanas. Es el tiempo, que con la ayuda de Dios, nos purificamos; cuando unimos nuestros sufrimientos a los sufrimientos de Cristo. La Cuaresma nos ayuda a ser más generosos con Dios, atrayendo más almas para su reino de amor, más generosos con nuestros hermanos y hermanas, de manera oportuna con los más desafortunados.

La limosna, que no es un simple dar lo que sobra, sino una manifestación de compromiso con Dios y con la Iglesia nuestra madre, para que ella siga haciendo las obras de caridad con los más desafortunados. Quedamso transformados en Iglesia como prueba de nuestra generosidad a Dios.

Este es un tiempo de muchas bendiciones, es el tiempo de nuestra conversión: Dejar de lado la actitud materialista y de consumo, de un mundo que mira solo hacia los bienes terrenos.

Bien sabemos que las cosas materiales fueron creadas para que estén al servicio de todos los seres humanos. Debemos usarlas con seriedad, responsabilidad y justicia.

La Cuaresma es una linda oportunidad que Dios nos ofrece para crecer en su amor y en nuestra responsabilidad de hijos e hijas de nuestro Padre celestial. Recorrer bien nuestro camino de Cuaresma es saber llegar a la Resurrección. En este camino, en que la cruz será nuestra compañera de ruta, aprenderemos a orar mejor, a dialogar con Dios a través de la oración y los sacrificios. Será una experiencia maravillosa hacia la Pascua, en el que podremos decir a Dios lo mucho que lo amamos y lo agradecido que estamos por todo lo que su Hijo, ha hecho por nosotros.

Desde las Cenizas, aprendemos a llevar nuestra cruz de cada día y por la gracia de nuestro amado Padre, podremos llegar juntos a la Pascua de la Resurrección Gloriosa de nuestro amado Hermano, Dios y Redentor, Jesucristo.

Dios nos bendiga de manera especial en esta Santa Cuaresma del 2007.

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