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6/14/12
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Si Escuchas Su Voz
Libertad Religiosa: Un Gran Desafío
En marzo del presente ao la Conferencia de Obispos Catlicos de los Estados Unidos (USCCB), aprob un documento sobre la libertad religiosa bajo el ttulo “La primera y ms preciada de nuestras libertades: Declaracin sobre la libertad religiosa.” Es un documento de enorme trascendencia en el que se toma una postura muy firme contra las pretensiones del gobierno de Barack Obama de limitar e incluso conculcar libertades religiosas. El enfrentamiento, propiciado por el gobierno, es en razn de la implementacin de una serie de polticas relativas a los servicios de salud, materia laboral, leyes de inmigracin, etc., que la Iglesia considera atentatorios contra la libertad religiosa, ms concretamente: contra la libertad de conciencia. Cabe preguntarse Hasta dnde pueden llegar las prerrogativas de un gobierno, de este o de cualquier otro pas, para implementar leyes y normas que violenten la conciencia religiosa de sus propios ciudadanos? Evidentemente, un gobierno democrtico, premunido de un poder otorgado por el pueblo, no puede legislar al margen de la constitucin, en contra de derechos reconocidos universalmente. En el presente caso, bajo el argumento de implementar polticas de salud o regular el movimiento migratorio, se pretende obligar a las iglesias (no solo a la catlica) a ir contra su convicciones de fe y moral. Hay que tener en cuenta que la religin no se reduce a un culto; supone un dogma (un conjunto de verdades de fe consideradas como inalterables para los creyentes), una moral (en concordancia con los principios de su propio credo) y un culto (como celebracin de la fe). La libertad religiosa presupone el derecho de todos aquellos que pertenecen a una determinada confesin religiosa a profesar en privado y en pblico su fe, a vivir segn sus creencias y convicciones ticas, realizar sus cultos en pblico y en privado, sin ms limitaciones que el respeto al orden pblico, respeto a “las buenas costumbres” comnmente aceptados, respeto a las leyes justas dadas por un Estado. El derecho a la libertad religiosa no es exclusivo de los catlicos; de ah la exigencia de una tolerancia entre distintas confesiones religiosas. La pretensin de la administracin del presidente Barack Obama de confinar a las iglesias a sus templos, en el sentido de impedirles que tengan una participacin en los asuntos pblicos de salud, materia laboral, inmigracin y otros, resulta claramente discriminatoria; peor an cuando pretende obligarles a actuar en contra de sus propias creencias religiosas y convicciones morales, en este caso se consuma la violacin a una de las libertades ms preciadas del ser humano: la libertad religiosa que est relacionada con la libertad de conciencia. En efecto, de acuerdo a la fe y moral de los cristianos (catlicos y no catlicos), uno de los principios ticos fundamentales es la defensa de la vida (desde su concepcin hasta su trmino natural), de modo que pretender obligarles a que promuevan el aborto, esterilizaciones o cualquier forma que atente contra la vida y dignidad del ser humano, es pedirles que traicionen su conciencia, que abandonen sus creencias de fe y moral, en otras palabras: es pedirles que dejen de ser lo que son. Es evidente que quienes forman parte de una confesin religiosa no acatarn jams ninguna disposicin de un gobierno que violente sus convicciones religiosas. No faltarn incluso mrtires que emulando a los apstoles se enfrenten a un gobernante y a los poderes fcticos, diciendo: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Cf., Hech 4, 19). Los fieles catlicos pueden estar totalmente seguros que un sacerdote (que se encuentra habilitado por su obispo para ejercer su ministerio), jams dejar de escuchar una confesin, bautizar, administrar los otros sacramentos, predicar la palabra de Dios, aconsejar, y brindar los servicios religiosos y asistenciales a cualquier persona, independientemente de su situacin legal en este pas; no se trata de un desafo al gobierno, sino de un desafo propio de la fe. Negarse a atender a los fieles que van en bsqueda del pastor, an cuando haya una expresa prohibicin de una ley civil, sera renunciar a su propia identidad y misin. Esperamos que impere la sensatez de parte del gobierno para que no se empuje a los pastores a ejercer su ministerio ‘ilegalmente’ o en la clandestinidad. Si el gobierno no deroga sus ‘leyes injustas’, los pastores no tendrn ningn temor de compartir la suerte de los millones de ‘ilegales’, vctimas de todo tipo de discriminaciones, que viven en este pas o en cualquier otro pas en el mundo. Hay que aclarar que los obispos catlicos no pretenden que el gobierno sea confesional y que la administracin tenga que implementar obligatoriamente para todos unas polticas de salud o laborales dictadas por la Iglesia Catlica; lo que piden es simplemente que se respete la libertad religiosa de todos. Los cristianos Norteamericanos no son extranjeros en su propia tierra, tienen igualdad de derechos como todos los ciudadanos de esta gran nacin. Tan atentatorio contra la libertad de conciencia es obligar a un agnstico o ateo a que viva segn los principios de la fe cristiana como obligar a los cristianos a vivir segn los principio de los ateos o paganos. Los defensores del secularismo a ultranza no tienen ningn derecho a imponer sus convicciones y propios estilos de vida a los creyentes. La pretensin de la administracin de Obama de imponer sus polticas atentatorias contra la libertad religiosa es un total despropsito que estar condenado al fracaso. La decisin del gobierno contribuye, indirectamente, a que los cristianos (catlicos y no catlicos) resulten fortalecidos en la fe, identificndose ms con sus propias creencias y reforzando su sentido de pertenencia a una confesin religiosa. En muchas ciudades se ha comenzado a realizar marchas de cristianos en contra de las pretensiones del gobierno. Los cristianos han sido provocados, desafiados, tocados en lo ms ntimo de su ser. No es siquiera necesario que los obispos hagan un llamado a la “desobediencia civil ante la dacin de leyes injustas”, son los mismos fieles laicos que estn tomando conciencia de que ha llegado la hora de las definiciones: obedecer a un gobierno que pretende hacerles obrar en contra de su conciencia o mantenerse firmes en la fe y propias convicciones de acuerdo a la confesin religiosa que profesan. No cabe la menor duda que los verdaderos creyentes optarn por lo segundo. Toca a los cristianos de este pas afrontar una dura prueba; pero estamos seguros que sabrn superarla y saldrn ms fortalecidos en su fe. Es un tiempo de purificacin para la Iglesia Norteamericana que se enfrenta a un poder prepotente, intolerante. Los fieles laicos estn llamados a una ‘resistencia pacfica y llena de amor que responde a vivir su fidelidad y verdad que Dios nos ha revelado en Jesucristo el Hijo de Dios, de manera activa, en la fe. Los obispos, obviamente, no estn instigando a ningn tipo de violencia, ni tomando partido polticamente por tal o cual candidato a la presidencia; la iglesia es totalmente contraria a toda forma de violencia, jams la usar para defenderse a s misma; pero, no puede renunciar a proclamar la verdad. Los pastores no pueden abandonar a su propio pueblo, tienen que estar a su lado. Nuestro gua es Cristo y su evangelio, nuestra razn de ser es la fe y la oracin. En estos momentos de crisis debemos unirnos ms en la oracin. Por otra parte, los fieles laicos estn en el deber de conciencia de asumir el rol poltico protagnico que les corresponde en estas circunstancias, particularmente quienes participan en los asuntos de la administracin pblica y tienen capacidad de decisin en las medidas que se pretendan adoptan.
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