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SI ESCUCHAS SU VOZ
Obispo Francisco Garmendia, a un Año de Su Partida
Si Escuchas Su Voz
Padre Lorenzo Ato

El tiempo pasa raudamente por nuestras vidas. Fue el 16 de noviembre del 2005 en que nuestro querido Obispo Francisco Garmendia fue llamado a la casa de nuestro amado Padre. A su partida, dejó un gran legado para los hispanos, como también, en muchas otras comunidades no hispanas, en la Iglesia de la Arquidiócesis de Nueva York.

Obispo Francisco Garmendia nació el 6 de noviembre de 1924, en el caserío de Mendizabal de Lezcano, en Gipuzkos, en la región Vasca de España. Desde los seis años ayudaba en la misa de su parroquia. Recibió las órdenes sagradas el 29 de junio del año 1947.

Mientras compartíamos la cena, sentado en la mesa, nos comentó que aun siendo pequeño, un sacerdote le preguntó, si deseaba ser sacerdote. Él, habiéndolo pensado hace mucho tiempo, dijo que "sí". Luego de algunos años se le permitió entrar al seminario de los Canónigos Regulares en el año 1935.

En nuestras tertulias de comunidad, se veía en su rostro la alegría de haber sentido el llamado del Señor, para ser su sacerdote.

Con alegría nos contaba que fue ordenado el 29 de junio de 1947. Después de un tiempo sus superiores le enviaron a Inglaterra para estudiar el Inglés. De allí, fue enviado a Buenos Aires, donde estudio química. A su graduación fue asignado a Salta, provincia del Norte de Argentina. En el colegio de Salta enseñó Química e Inglés.

En el año 1964 fue enviado a la ciudad de Nueva York, siendo su primer destino la parroquia de San Pedro en Yonkers. Allí empezaría su trabajo de mucha relevancia entre los Hispanos.

Al Obispo Garmendia le conocí en sus años dorados de su madurez espiritual e intelectual. Fue un Domingo de octubre de 1997, cuando fue invitado a la celebración del Señor de los Milagros (Fiesta religiosa del pueblo peruano) en la parroquia de san Benito en Manhattan. Él presidió la celebración y yo prediqué aquel día. Monseñor, era una persona alegre y de buen gusto para las bromas santas que le gustaba hacer. Al final de la celebración me dijo: Lorenzo, predicas como los

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