Catedral de Notre Dame Adornará Otra Vez París, Dicen Líderes de Francia

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Líderes de la iglesia junto a funcionarios del gobierno prometieron que le devolverán la majestuosidad a la Catedral de Notre Dame, cuando los bomberos estaban extinguiendo las últimas llamas de un voraz incendio que dañó severamente gran parte de la icónica estructura.

“Estamos pasando por un momento extremo. Esta es la Semana Santa y no es casualidad”, dijo el arzobispo Michel Aupetit de París la noche del 15 de abril en las afueras de la histórica estructura que tiene 850 años, mientras los bomberos continuaban batallando con las llamas.

“Al conmemorarse la pasión de nuestro Señor Jesucristo, ahora estamos experimentando nuestra propia pasión, pero sabemos que después vendrá la resurrección. Creemos en esto y lo proclamaremos reconstruyendo esta catedral”, expresó el arzobispo Aupetit.

El arzobispo también pidió que las campanas de las iglesias por todo París resuenen como una señal de oración y solidaridad.

El presidente francés, Emmanuel Macron, elogió “el extremo coraje y gran profesionalismo” de los socorristas de los equipos de emergencia que ayudaron a salvar la fachada y las torres del monumento gótico. Igualmente anunció que se establecerá un fondo nacional para la reconstrucción.

En declaraciones la noche del 15 de abril frente a la catedral incendiada, Macron dijo que comprendía los sentimientos de los católicos franceses ante el desastre y prometió que todo el pueblo francés “está con ustedes” para restaurarla.

“Notre Dame de París es nuestra historia, nuestra literatura, nuestra imaginación, el lugar donde hemos experimentado nuestros grandes momentos, el epicentro de nuestra vida”, dijo Macron acompañado por el arzobispo, el primer ministro francés Edouard Philippe y la alcaldesa de París Anne Hidalgo.

“Construimos esta catedral durante siglos, la levantamos y la mejoramos, y ahora declaro solemnemente que nosotros, todos juntos, la reconstruiremos. Esto indudablemente es parte del destino francés”, manifestó Macron.

Hasta 500 bomberos batallaron durante 15 horas para salvar la catedral, luego de que el fuego comenzara en el ático de la estructura aproximadamente a las 6:30 p.m. hora local.

Las llamas rápidamente consumieron dos tercios del techo de roble del siglo XIII y derrumbaron la aguja de 300 pies de alto de la catedral. Las autoridades dijeron que gran parte del interior de madera de la catedral fue destruido y su mampostería fue severamente calcinada.

El diario La Croix informó que gran parte del edificio siguió ardiendo el 16 de abril, cuando miles de observadores continuaban rezando y entonando himnos en las calles aledañas.

Los equipos de rescate formaron una cadena humana para sacar muchas de las valiosas obras de arte y piezas sagradas de la catedral, incluyendo la reliquia de la corona de espinas de la crucifixión de Jesús y una túnica dorada de san Luis—según el reporte noticioso.

Mientras tanto, surgieron ofrecimientos de apoyo para reconstruir la catedral, sitio declarado patrimonio de la humanidad por la UNESCO, por parte de líderes de la iglesia y de gobiernos de alrededor del mundo, incluyendo a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, quien dijo el 16 de abril que esperaba que todos los 28 estados miembros de la Unión Europea ayudaran a compartir los costos.

Los periódicos franceses informaron que la familia Pinault, cuyo consorcio es dueño de las marcas de moda Gucci y Saint-Laurent, habían prometido 100 millones de euros (US$113 millones) durante la noche, mientras el grupo LVMH, el cual incluye Moet Hennessy-Louis Vitton, había prometido 200 millones de euros (US$226 millones).

En una entrevista de televisión en las primeras horas del 16 de abril, el arzobispo Aupetit dijo que la catedral simbolizaba “el alma y la historia de Francia”, como “un lugar que más allá de los siglos siempre fue un lugar de fe”.

Al explicar cómo el desastre había suscitado “profundas emociones” a lo largo de Francia, agregó que había recibido mensajes de solidaridad de líderes religiosos de todo el mundo, incluso de muchos musulmanes.

El recientemente electo presidente de la conferencia episcopal francesa, el obispo Eric Moulin-Beaufort de Reims, le dijo al semanario francés católico Famille Chretienne que la catedral también representaba “la unidad nacional a toda prueba” y sería “una inmensa pérdida” para el mundo entero.

“Algo de lo mejor de la humanidad se incendió ayer a la noche y siento que gran parte de la humanidad está en comunión con nuestro dolor”, dijo el obispo Moulin-Beaufort. Pero agregó: “Veo en esta tragedia la ocasión para un recomenzar nacional y una señal de resurrección para toda la nación”. —CNS

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