En V Encuentro Nacional, Jóvenes Adultos de Nueva York Tienen Esperanza

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Fueron cuatro días de fe. Fueron cuatro días de esperanza. También fueron cuatro días de amor, por la Iglesia, los sacramentos y el viaje sagrado buscando un encuentro con Cristo. El V Encuentro Nacional de la Iglesia en Grapevine, Texas, del 20 al 23 de septiembre, atrajo a más de 3.000 líderes del ministerio hispano, clérigos y otro personal de las diócesis de todo el país.
En la tarde del viernes 21 de septiembre, Krismely Garcia, Christopher Rivera y Daniel Solares, todos jóvenes de Encuentro Región 2 (estado de Nueva York), fueron parte de la Cena de Encuentro entre los Obispos y Jóvenes Adultos. Ellos son dedicados y activos líderes en sus respectivas parroquias. Cada uno recibió una beca para asistir al V Encuentro Nacional.
Ellos se unieron a más de 700 jóvenes adultos y alrededor de 60 obispos en dicha cena, la cual duró más de dos horas.
“Fue una experiencia única, tener acceso a tantos obispos al mismo tiempo”, dijo la Srta. García, coordinadora del ministerio juvenil hispano en la parroquia de Santa Elizabeth en la sección de Washington Heights en Manhattan, a Catholic New York la mañana siguiente.
“Fue una oportunidad para nosotros hacer que nuestras preocupaciones sean escuchadas”. Pudimos hablar sobre las preocupaciones que tenemos en nuestras comunidades. Yo tengo fe en que las discusiones de este fin de semana darán lugar a muchas implementaciones positivas en los años venideros para los ministerios juveniles hispanos”.
La Srta. García, quien nació en la República Dominicana, dijo que ella y muchos otros adultos jóvenes en el ministerio juvenil hispano “quieren ayudar a llevar a los jóvenes y adultos a Cristo, y queremos ayudarles a alcanzar roles de liderazgo. Nos gustaría que muchos más adolescentes y adultos jóvenes se involucraran y participaran activamente en la Iglesia, en sus comunidades parroquiales”.
Rivera, de 26 años, coordinador del ministerio de jóvenes hispanos en la parroquia de Santa Teresa en el Lower East Side de Manhattan, dijo a CNY: “Mi esperanza de este Encuentro es que tengamos una Iglesia más fuerte para nuestra comunidad hispana. Uno de los temas principales es: ¿Dónde está el Espíritu Santo poniendo la puerta para que podamos pasar? Se trata de dar ministerio a jóvenes, adultos jóvenes y familias enteras”.
Rivera, quien es de ascendencia puertorriqueña, dijo: “Apoyamos el crecimiento espiritual general de nuestros líderes jóvenes, para que la juventud de hoy pueda servir a la Iglesia del mañana y pueda ayudar a cerrar la brecha entre nuestros jóvenes y aquellos adultos que fueron ayudados a través de los primeros Encuentros.
“Tener ese puente como jóvenes bilingües es realmente importante. Nos permite realmente construir nuestras oportunidades y llegar a todos aquellos en las periferias de nuestras comunidades”.
Solares, de 25 años, un voluntario principal en la parroquia San Antonio de Padua en Troy, diócesis de Albany, hizo énfasis en su esperanza de una mayor participación en el ministerio juvenil hispano y más oportunidades para que los jóvenes adultos latinos desempeñen papeles de liderazgo. “De esta manera podemos estar más involucrados, podemos generar más cambios a través de nuestras propias ideas”, dijo Solares. “Y podemos contribuir más en el proceso de toma de decisiones”.
En cuanto a la Cena de Encuentro entre los Obispos y Jóvenes Adultos, Solares señaló: “No esperaba que hubiese tantos obispos. Fue algo muy emotivo para mí, poder sentarme a la mesa con ellos. Estoy muy agradecido. Ellos escucharon nuestras preocupaciones y nuestras necesidades en el ministerio juvenil hispano.
“Esto es importante porque muchas veces los jóvenes en el ministerio hemos sentido que nuestras preocupaciones no están siendo consideradas y que no se toman las medidas necesarias”, dijo Solares, nativo de Guatemala, quien también es miembro del coro en español de su parroquia.
Facilitando la cena de Encuentro de Encuentro entre los Obispos y los Jóvenes Adultos estuvieron Luis Peña, asistente del director de la Oficina Arquidiocesana del Ministerio Hispano de Nueva York, y Brenda Noriega, coordinadora del ministerio de jóvenes adultos para la diócesis de San Bernardino, California.
El V Encuentro, realizado en español e inglés, atrajo a muchos obispos, sacerdotes, religiosas, hermanos y diáconos. Todos apoyaron la misión de Encuentro: consulta, reflexión y fructificación sobre dónde está el ministerio hispano ahora y dónde debe estar en el futuro.
Ellos estuvieron de acuerdo en que un objetivo clave es atraer a más fieles a los ministerios hispanos y capacitarlos para que se desempeñen como líderes en respuesta al aumento del número de latinos en los Estados Unidos. También es primordial, dijeron los organizadores, buscar llegar a individuos y familias que se encuentran en las periferias.
El quinto Encuentro Nacional se realizó en el Gaylord Texan Resort and Convention Center en Grapevine, Texas. El primer Encuentro Nacional ocurrió en 1972.
Las presentaciones y sesiones de trabajo se encaminaron a identificar los mejores enfoques para mejorar los ministerios hispanos en todo el país, incluyendo esfuerzos relacionados con inmigración, justicia social, capacitación en liderazgo ministerial, juventud, matrimonio y vida familiar. Todos los que asistieron -jóvenes y mayores, latinos y no latinos- se llenaron de alegría cuando se mostró un breve mensaje de video grabado del papa Francisco durante el primer día de la conferencia.
“Era el mensaje de Encuentro”, dijo luego el padre Lorenzo Ato a Catholic New York, afirmando la magnitud de la reunión.
El padre Ato, director de comunicaciones del ministerio hispano arquidiocesano de Nueva York, también es párroco de Santa Brígida-San Emerico en el bajo Manhattan. Él y el papa Francisco son ambos suramericanos, el papa es argentino y el padre Ato es peruano.
Wanda Vásquez es directora de la Oficina Arquidiocesana del Ministerio Hispano de Nueva York y también preside el Encuentro de la Región 2, que abarca las ocho diócesis del estado de Nueva York. La delegación regional sumo 125 personas, incluidas 33 de la arquidiócesis de Nueva York.
“Veo tantas cosas pasar hoy que es increíble”, dijo Vásquez durante una reunión plenaria el 22 de septiembre. “Es una llama esperanzada en que nunca va a apagarse. Los ocho diócesis de la Región 2 se están uniendo. Hemos podido aprender los unos de los otros. Somos una Iglesia joven, pero también somos una Iglesia experimentada”.
También como parte de la delegación arquidiocesana estuvo el padre Brian McWeeney, quien es director de ministerios eclesiales y organizaciones y alcance comunitario. El padre McWeeney, en una entrevista a CNY, señaló que es importante recordar que la Iglesia es multicultural, pero que también es una familia de fe.
“Somos una Iglesia. Se trata de apreciar los regalos de los demás”, dijo el padre McWeeney. “Espero que, en nuestra experiencia como sacerdotes católicos, estemos sirviendo a todas las personas de nuestra arquidiócesis. Vemos todas las diferentes costumbres en las celebraciones de la misa en la catedral, y cómo María es honrada bajo sus muchos títulos”.

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