Nuestra Señora de Guadalupe Llena Corazones con Alegría

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El obispo auxiliar Juan Armando Pérez Talamantes de la arquidiócesis de Monterrey, México, les dijo a los congregantes en los bancos llenos de la catedral de San Patricio que la Santísima Madre trae un calor espiritual único y una compasión especial que puede crear “corazones llenos de fuerza, fe y alegría”.

“Queridos hermanos y hermanas, hoy celebramos una fiesta; celebramos a una madre, nuestra madre”, dijo el obispo Talamantes, quien fue el celebrante principal, durante su homilía en la misa matutina de la catedral en honor a Nuestra Señora de Guadalupe, el día de su fiesta, el miércoles 12 de diciembre.

A la misa asistieron alrededor de 1.800 personas, incluyendo hombres, mujeres y niños que participaron en una gran procesión desde la calle 14 oeste hasta la catedral. La procesión y la misa tuvieron estatuas e imágenes de Nuestra Señora de Guadalupe y San Juan Diego, así como participantes en coloridas vestimentas llevando tradicionales atuendos indígenas. Más de 500 personas caminaron en la procesión.

Jaime Lucero, presidente del Comité Arquidiocesano Nuestra Señora de Guadalupe, llevó la antorcha.

“Cuando uno visita la casa de su madre, siempre se siente cierto calor, un calor especial”, dijo el obispo Talamantes. “Es como un ambiente especial. No es lo mismo estar en un hogar con una madre que en un hogar donde ella no está”.

El obispo continuó hablando sobre lo común que es cuando los hijos e hijas adultos visiten a su madre y sean recibidos con compasión y amor especial, incluyendo preguntas maternas comunes como por ejemplo si ya comieron o qué les gustaría comer.

“Qué importante es la mirada amorosa de una madre; cuán importante es el lugar donde vive la madre”, dijo el obispo Talamantes.

Él también dijo que cree en las veces que el Señor ha enviado a María a aparecerse en varias partes del mundo. “Él estaba pensando en ese calor que nuestros corazones tanto necesitan. Con el amor del Señor y el amor de María, todos estamos unidos”.

El obispo Talamantes dijo que la Santísima Madre, a través de su intercesión, podría proporcionarnos alimento espiritual, buscando “escuchar nuestros sufrimientos y preocupaciones”. Ella quiere curar las heridas en el viaje de nuestras vidas.

“Esto es una riqueza, una riqueza para ustedes, para su familia y para la sociedad en la que vives”.

El obispo habló directamente a los jóvenes en la misa, recordándoles el significado especial de la fe de sus padres, la gracia de Dios y la orientación maternal que pueden recibir de Nuestra Señora de Guadalupe.

Pablo Sánchez, de 48 años, nacido en Mexico y feligrés en San Atanasio en el Bronx, quien participó en la misa de la catedral, dijo: “Esta fue una misa muy hermosa. Rezo por México y tengo esperanza”, dijo el a CNY después de la misa. “Esperamos mejoras sociales. Que las cosas mejoren ahí”.

Sánchez, padre casado de dos hijos, anotó que fue criado para honrar siempre a María, especialmente en su título de Nuestra Señora de Guadalupe. “Esa es nuestra cultura, ella es nuestra Madre; esta es nuestra fe”, él dijo. “Es lo que mis padres me enseñaron cuando era un niño; honrar a nuestra Madre Guadalupana, dar gracias a Dios y estar agradecidos por nuestras bendiciones”.

Sánchez también señaló la importancia de tener una esperanza de oración por mejoras sociales en todas las naciones, incluyendo a los Estados Unidos. Él trabaja como portero en el mercado terminal de Hunts Point en el Bronx.

En la misa también estuvo Esperanza Fernández Olavarrieta, de 21 años, mexicana y quien se encontraba de vacaciones en Nueva York. Ella es feligresa de la iglesia de San Antonio de Padua en la Ciudad de México.

“Creo que me siento en casa”, dijo Fernández Olavarrieta a CNY. También dijo que la colorida y reverente procesión de la misa, y celebración especial litúrgica incluyendo un coro de mariachi, la hicieron sentir como si estuviera en una gran misa para Nuestra Señora de Guadalupe en su amada Ciudad de México, donde ella va a la universidad.

“Esta es una ocasión especial para todas las personas de América Latina”, añadió Fernández Olavarrieta. “Y estar aquí en Nueva York en esta fecha tan especial, el día de la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, es algo precioso; esta es mi primera vez aquí... Mis padres se casaron en la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en la Ciudad de México”.

Los concelebrantes de la misa incluyeron al obispo auxiliar Alfonso Miranda Guardiola de la arquidiócesis de Monterrey, México, y monseñor Robert Ritchie, rector de la catedral de San Patricio.

También concelebraron el padre Santiago Rubio, párroco del santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en San Bernardo, en el bajo Manhattan; el padre Brian McWeeney, director de los ministerios eclesiales de la arquidiócesis; y el padre Lorenzo Ato, director de comunicaciones de Ministerio Hispano de la arquidiócesis.

En la misa de la tande en la catedral, el 12 de diciembre, celebrando a Nuestra Señora de Guadalupe, con la asistencia de unas 1.500 personas, los dos obispos auxiliares de Monterrey cambiaron de rol, con el obispo Guardiola actuando como principal celebrante y homilista.

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