Cuatro Mujeres de la Iglesia Asesinadas en El Salvador Hace 40 Años Recordadas por su Testimonio Evangélico

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Las Hermanas Maryknoll, con sede en Ossining, marcaron el 40 aniversario del martirio de las cuatro mujeres de la Iglesia asesinadas en El Salvador por miembros de la Guardia Nacional durante la guerra civil de la nación centroamericana. Más de 70.000 personas murieron en esa guerra.

Las cuatro mujeres de la Iglesia fueron recordadas y honradas durante un video seminario por internet también conocido como webinar el cual duró 90 minutos y que estuvo abierto al público el 2 de diciembre, la fecha conmemorativa de sus muertes. El evento incluyó reflexiones sobre el martirio, las oraciones, los momentos de silencio y los testimonios de los familiares de las mujeres asesinadas. También hubo reflexiones de representantes de instituciones en los Estados Unidos y Centroamérica, como las escuelas, cuyo trabajo continúa expresamente con el legado de estas mujeres de la Iglesia.

Maura Clarke e Ita Ford de Maryknoll Sisters, junto con la hermana Ursulina Dorothy Kazel y la misionera laica Jean Donovan, fueron asesinadas al lado de una carretera y enterradas en una fosa común, el 2 de diciembre de 1980. (La hermana Maura había nacido en Manhattan y criado en Queens, y la hermana Ita había nacido en Brooklyn. La hermana Dorothy y la Sra. Donovan estaban en El Salvador en misión para la Diócesis de Cleveland).

El webinar se tituló "Llamado por la Energía de las Cuatro Mujeres de la Iglesia: Nosotros también respondemos". El seminario fue transmitido en vivo con porciones pregrabadas.

"Maura amaba la naturaleza", dijo Deirdre Keogh, su sobrina. "Ella encontraba tiempo para salir, para caminar por la playa, para salir a un campo, para mirar al cielo, para observar la naturaleza. Yo creo que era parte natural de ella pensar en la belleza de Dios y de reconocer que esa belleza siempre estaba ahí, incluso en tiempos difíciles".

La Sra. Keogh también señaló que su tía estaba en oración y siempre procuraba servir cuando había una gran necesidad, aquí o en el extranjero. "De esto es lo que realmente se trataba Maura", dijo. "Ella escuchaba a la gente; ella se preocupaba por ellos”.

Ruth Ford, sobrina de la hermana Ita, dijo: "La palabra que más me viene a la mente cuando pienso en este 40 conmemorativo de las vidas de Ita, Maura, Dorothy y Jean es la palabra resiliencia. Y creo que su legado, su ejemplo de servir como testimonio de los pobres, de los marginados, de los desposeídos, de ese testimonio es algo que todavía experimentamos hoy en día y que todavía nos impulsa a todos en nuestras propias vidas".

La hermana Sheilamarie Tobbe, O.S.U., visitó a su amiga y compañera Ursulina la hermana Dorothy y a la Sra. Donovan en El Salvador en 1979. "Jean y Dorothy eran mujeres fuertes del Evangelio, mujeres de bienaventuranza. Fueron a El Salvador, un país que lleva el nombre del Salvador del mundo, (para enseñar) la Buena Nueva a los pobres", dijo la hermana Sheilamarie. "Ellas capacitaron a los catequistas, ayudaron en la formación de comunidades cristianas básicas y supervisaron la distribución de suministros de alimentos de la agencia Cáritas. Y ellas se enamoraron de la belleza y la calidez del pueblo salvadoreño".

La hermana Melinda Roper, M.M., ha estado en la misión Maryknoll en Panamá desde 1985. Ella era la presidenta de las Hermanas Maryknoll cuando las cuatro mujeres de la iglesia fueron asesinadas, sirviendo en esa capacidad durante seis años terminando en 1984. Después de los asesinatos, la hermana Melinda, con la ayuda de otros, fue llamada a ser la voz de la justicia y la verdad, "la voz de estas mártires", dijo la anfitriona del webinar, Peggy Healy, vicepresidenta de

Covenant House.

"Jean, Dorothy, Maura e Ita son sacramentos que nos llevan a acoger con beneplácito los desafíos y múltiples problemas que ahora deben resolverse por el bien común", dijo la hermana Melinda en un mensaje grabado de video desde Panamá. "Hay muchas maneras de entender la vida y la muerte de Jesús, Maura, Ita, Dorothy, Jean y de innumerables otros que han sufrido y muerto por el bien común y por el bienestar de los demás".

También se ofrecieron reflexiones por Eileen Markey, autora de un libro biográfico llamado "Una fe radical: el asesinato de la hermana Maura". Otros que hablaron de estas mujeres religiosas fueron la hermana Antoinette Gutzler, M.M., presidenta de las Hermanas Maryknoll; la hermana Norma Pocasangre, M.M., una monja de Maryknoll de origen salvadoreño que sirve en China; y Melissa Altman, una misionera laica de Maryknoll en El Salvador.

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