Misa en Honor a San Oscar Romero Celebrada en la Catedral de San Patricio

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En una misa en español en honor a San Oscar Romero, el mártir fue elogiado por su dedicado liderazgo y tremenda valentía, su habilidad natural para empatizar con otros y ser la voz de los más pobres y marginados, y la gran fe y convicción que guió dichas virtudes.

La primera misa anual de San Romero en la Catedral de San Patricio se celebró el Domingo de Ramos, 28 de marzo. San Romero, arzobispo de San Salvador, fue asesinado el 24 de marzo de 1980, mientras celebraba misa en la capilla de un hospital en su natal El Salvador. La misa en la catedral también honró a los Mártires de El Salvador, quienes también serán recordados en futuras misas de San Romero en San Patricio.

“Gracias por participar en la primera misa anual en honor a San Oscar Romero y los Mártires de El Salvador...Hoy es un día especial”, dijo el cardenal Dolan en palabras de bienvenida durante la liturgia por la tarde.

“Recordamos y honramos su valentía, su servicio y su pasión por el pueblo de Dios, el pueblo de El Salvador. Y también feliz Domingo de Ramos. Que viva El Salvador, y que viva San Oscar Romero y los Mártires de El Salvador”.

Los comentarios del cardenal fueron acogidos con aplausos de los aproximadamente 525 fieles en las bancas de la catedral.

El obispo auxiliar Luis Romero Fernández, M. Id., de la Diócesis de Rockville Centre, se desempeñó como celebrante principal y homilista. El obispo Fernández, hablando acerca del significado de “la Pasión de Jesucristo, el Rey de Reyes”, señaló que San Oscar Romero fue conocido como un valiente líder en medio de la guerra civil y los disturbios políticos y sociales en su amado El Salvador.

"Y fue un gran comunicador", agrego el obispo acerca de la capacidad del santo para transmitir eficazmente el mensaje de justicia social para los pobres y marginados. El obispo Fernández también mencionó la película biográfica de 1989, “Romero”, hablando muy bien de la película y del actor principal, Raúl Julia, quien interpretó al arzobispo Romero.

La Guerra Civil salvadoreña empezó en octubre de 1979 y terminó en enero de 1992. La ONU informó que más de 75.000 murieron y un número desconocido de personas desaparecieron durante la guerra.

Los Mártires de El Salvador son los seis sacerdotes jesuitas, su ama de llaves y su hija que fueron martirizados en la Universidad de El Salvador en 1989; el venerable padre Rutilio Grande, S.J., quien fue martirizado en 1977; venerable padre Cosme Spessotto, O.F.M., asesinado en 1980; y las cuatro mujeres religiosas (dos monjas de la orden Maryknoll, una monja ursulina y una misionera laica), quienes fueron asesinadas en 1980.

Los seis sacerdotes jesuitas fueron el padre Ignacio Ellacuría, padre Ignacio Martín-Baró, padre Amando López Quintana, padre Juan Ramón Moreno Pardo, padre Joaquín López y López y el padre Segundo Montes Mozo. El ama de llaves era Elba Ramos y su hija adolescente Celina Ramos.

Las cuatro mujeres de la iglesia eran la hermana Maryknoll Maura Clark, hermana Maryknoll Ita Ford, hermana Ursulina Dorothy Kazel y la misionera laica Jean Donovan de la Diócesis de Cleveland.

El diácono Isaac Márquez, de la parroquia San Francisco de Asís en Mount Kisco, se desempeñó como diácono de la Misa Romero. Diacono Márquez nació y creció en Ciudad Barrios, El Salvador, que también fue ciudad natal de San Romero. “Es un gran privilegio y una alegría para mí estar aquí en este día tan especial”, dijo el diácono Márquez a CNY.

A la entrada del altar de la catedral hubo una exhibición con imágenes de Romero y los Mártires de El Salvador. La muestra incluyo una estampa de oración de San Romero que contiene un trozo de tela blanca que se había tocado con las vestiduras de Romero. También estaba un cuenco de comunión blanco el cual se había usado en la ceremonia de beatificación de mayo de 2015 en San Salvador. Romero fue canonizado en octubre de 2018 en Roma.

El cuenco y la pieza de tela fueron proporcionados por el diácono Steven DeMartino, quien también sirvió en la misa y asistió a la beatificación de San Romero. Diácono DeMartino es director arquidiocesano de bienestar sacerdotal.

Pedro César Sánchez, cónsul general de El Salvador para los estados de Nueva York y Pensilvania, en palabras de clausura de la misa, agradeció a los fieles por asistir y a todos los que ayudaron a hacer posible la misa. El legado de San Oscar Romero no es solo para que los salvadoreños lo recuerden y le honren, dijo. “Es un testamento universal, afirmó el cónsul.

En una entrevista después de la misa, María Inés Gálvez, jefa del comité organizador de la misa, dijo a CNY: “Este es un evento muy especial. Y el trabajo que hizo el arzobispo Romero por la justicia y por los pobres es algo sumamente importante que debe ser reconocido. Esta misa es muy emotiva para mí como salvadoreña”. La Sra. Gálvez es feligresa de la Catedral de San Patricio.

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